martes, 5 de octubre de 2010
El Espejo de la Musa.
Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832)
Cierto día, temprano, cuando el empeño se adornó con impaciencia,
La Musa siguió la corriente del río,
Hasta un rincón apartado y tranquilo.
Rápida y sonora fluía
La cambiante superficie distorsionada,
Hacia sus figura encantadora que huía,
Entonces la Diosa abandonó la ira.
Sin embargo, el arroyo la llamó burlándose::
¿No verás entonces la verdad en mi claro espejo?
Pero ella corría lejos, cerca del océano;
En su figura el regocijo alababa,
Adornando debidamente su guirnalda.
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Esta muy bien la poesia, Wolfgang escribe muy bien, tienes muy buen gusto ^^
ResponderEliminarMaravilloso Goethe, delicioso recuperarlo en esta época tan frívola
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