domingo, 17 de octubre de 2010

A correr

Cuentan que cierto día, estaban en el bosque un caballo y su pequeño hijo.

A ambos les gustaba correr sin rumbo fijo, solo por el placer de sentir el cálido aire sobre sus cabezas. Padre e hijo disfrutaban mucho de estas carreras y siempre hablaban de la forma más amena. Realmente existía una comunicación constante entre ellos.

Ese día salieron, como era su costumbre a correr, estaban muy felices porque era un día espléndido. De repente el pequeño caballo tropezó y cayó rodando. Su padre se detuvo de inmediato, volviendo sobre sus pasos para ver que le había sucedido a su pequeño hijo. El pequeño no lograba levantarse y estaba muy asustado. 

- Siento que no podré volverme a levantar, me duele mucho una pata.
- Hijo, debes levantarte.
- Papa -dijo el caballito-, creo que no me he roto nada, sin embargo, un caballo nunca se cae y cuando lo hace, le resulta sumamente difícil levantarse.
- Estás equivocado, algunos animales como nosotros caen, pero vuelven a levantarse y tu te levantarás, porque tu no tienes nada roto, tu voluntad hará que te levantes y vuelvas a caminar y a correr como siempre lo has hecho, no permitirás que tu mente te haga tomar una decisión equivocada, creyendo que porque has caído no podrás levantarte, además, yo te ayudaré a hacerlo, porque yo  necesitaré tu ayuda cuando caiga y necesite levantarme igualmente.
- Pero papa, ¿cómo podría yo ayudarte a levantarte si soy tan pequeño?
- No se necesita fuerza física para dar esa clase de ayuda, solo se requiere  un gran amor, esa es la clase de ayuda que necesitamos, sentirnos apoyados por nuestros seres más queridos, y yo te quiero mucho y por esa razón te digo que te levantes, porque todavía tenemos muchos caminos que recorrer juntos.
Y nuestro pequeño caballito, se levantó, se sacudió el polvo, empezó a caminar junto a su padre y pronto empezaron a correr como era su costumbre.
CAERSE no es lo importante, lo importante es LEVANTARSE cuantas veces sea necesario.



1 comentario: